29-10-2005 - Semana de terror 2005, por Beiger
Octubre 30th, 2005 Beiger
Unas patatas bravas, medio litro de kali y dos vozkas limon (de tres euros y medio)…. y todavía no ha empezado la primera película.
Asisto a la inauguración de la Semana realmente encantado. Hogar dulce hogar. Tras un año de ausencia: por fin en casa. Los presentes asistimos a las típicas comidas de pito entre organizadores, productores, directores, patrocinadores y otras hierbas. El hecho sociológico más inexplicable desde que el mundo es mundo se vuelve a repetir éste año: hay tías buenas en el festival. Mis conocimientos de sicología, sociología y antropología se ven rápidamente derrotados al intentar explicar éste hecho. Terrible.
Éste año no puedo estar en mi asiento de siempre. Toda la parte de balcón desde donde se ven bien las películas (y los subtítulos) están reservados para personalidades. Más comidas de pito. Casi la mitad de los asientos del teatro están reservados. Miro a esa gente con cara de odio, tuerzo la perilla y me siento. A la única que miro con cierto aprecio es a Alaska. Un año más está aquí. No sólo es la protagonista del cartel principal, sino que además es la protagonista del primer sketch de los Louviers. Sale la chica con una peluca naranja y cantando grandes temones de Alaska y se presenta como “Alavaska”. Realmente terrible. Éste año han mejorado hasta los chistes de los Louviers. Creo que ésta semana apunta demasiado alto. Me doy cuenta de que hace tiempo que el festival NO CABE en el Principal de ninguna de las maneras. Entre abonos y reservados seremos el 75% de la sala y sin exagerar. Para los abonos hicimos una cola desde las once de la noche y ni siquiera tuvimos el sitio que queríamos. La gente de las entradas se quedó sin lo que quería y eso
que estaban en internet a la hora que abría la taquilla. En fin, no seguiré por aquí.
Por otro lado se repite uno de los hechos habituales de la Semana. Sale una francesa que está realmente buena y que presenta nosequé. Es aclamada por la sala entera y le llueven…jumm… piropos. La pobre se siente tan turbada que no sabe qué decir. Huye del escenario en cuanto puede y yo me siento como en casa. En fin, me reitero: hogar dulce hogar.
PELICULAS
PROGRAMA
FOTOS
VIDEOS
Comenta el articulo: